Guardia Civil: Sectarismo Criminal

De XFamily - Los Niños de Dios

Guardia Civil, marzo 1981.

SECTARISMO CRIMINAL (II)

Por el Comisario ANTONIO VIQUEIRA HINOJOSA

Jefe de Sección del Instituto de Estudios de Policía

LOS NIÑOS DE DIOS Y LA FAMILIA DEL AMOR

Una de las sectas que actualmen­te resultan muy peligrosas por la índole de las doctrinas que propaga. Forma una comunidad universal que pretende vivir en un mundo bíblico imaginario, con separación radical de los hilos de los hombres, cuyas formas de vida y valores desprecian.

La espera del fin del Mundo y un magisterio libre pentecostal susten­tan a dicha comunidad, constituida por una autoridad muy fuerte encarnada en su fundador y director David Berg que, bajo el nombre de Moisés (Mo), aparece como el profeta del fin del Mundo.

El citado David Berg - que se ha­cia llamar también "el Rey David"-era un pastor evangélico que resi­día en California en 1968 y que dio el nombre de "Eva" a su esposa, a la vez que nombraba "obispos" a sus cuatro hijos e hijas casados de su nueva "iglesia", que continuan­do la obra de aquél- buscan rela­cionarse en sus recorridos por el mundo con elevadas personalidades estatales de naciones diversas, que por ingenuidad, cretinismo o falta de información les acojan y apoyen en su táctica, aunque ésta ya ha sido desenmascarada por gobernan­tes más inteligentes y previsores.

"Los Niños de Dios", o "Familia del Amor", constituye además un grupo revolucionario en franca rup­tura con la sociedad e Iglesia actua­les, entregándose plenamente al sexismo religioso, que declara la guerra del espíritu a un sistema de escuelas sin Dios, etc.

Uno de los recursos que emplea para la captación de adeptos -es­pecialmente entre los jóvenes- consiste en estimular la prostitu­ción y corrupción femenina y la sexualidad libre. Posee la secta fuer­tes reservas económicas y hace in­tensa propaganda pública en calles, jardines, paseos, etc., y entre los ocupantes de coches al detenerse en los semáforos, utilizando para ello a chicas. Una de las consignas a este objeto es que los "misioneros" sonrían siempre a las personas a las cuales entregan los folletos para ob­tener fondos al estilo de los postu­lantes de las sectas orientales ya aludidas.

En Bélgica -nación que parece predestinada a este tipo de activi­dades-, la Policía, en 1976, llevó a cabo una investigación sobre posi­bles crímenes rituales en las personas de dos miembros de "Los Niños de Dios", que habían manifestado públicamente su deseo de abandonar dicha secta. En Namur, el 22 de febrero del citado año, se halló el cadáver del joven de veintiún años Michel Piersotte que se titulaba "artista pintor y evangelista". Y en diciembre de 1975 fueron descubier­tos los restos de Jean Paul Meurice, de veinte. Las vísceras de aquellos habían sufrido extraña y fuerte comprensión contra la espina dorsal, determinante de su fallecimiento.

Existe tirantez entre "Los Niños de Dios" y la secta Moon por consi­derar la primera que la última re­vela un carácter "nazi" o racista.

El Ministro Regional de Educa­ción de la Baja Sajonia, en abril de 1978 señalaba la peligrosidad de los seguidores y doctrina de David Berg al aceptar la prostitución como medio de apostolado. La referida secta posee en Alemania Occidental unas 120 colonias "comunitarias", siendo numerosos los jóvenes que desertaron de sus familias y estu­dios por su fidelidad a la misma.

Resulta imposible, dado su núme­ro, describir cuantas sectas o gru­pos pseudoreligiosos se extienden por España. Hemos mencionado solamente -o citamos- aquellas cu­yas doctrinas, ritos y estrategia ape­nas son conocidos y, por tanto, ca­recen de valoración criminológica, figurando entre las mismas alguna -legalmente reconocida- que con­sidera se honre a la bandera nacional como una manifestación "ido­látrica", e infamante servir a la Patria en el Ejército. Dicha secta fuerza prácticamente al suicidio a los adeptos que, para salvar la vida precisan de transfusión de sangre, convirtiendo en homicida por omi­sión de socorro a los deudos de los mismos al incitarles a que impidan se les aplique dicho remedio salva­dor en trance de muerte, por capri­chosa interpretación bíblica...

Citaremos sumariamente la activi­dad delictiva de otros grupos y or­ganizaciones sectarias extranjeras, como el Ku-Klus-Klan, con sus cru­ces de fuego, persecuciones racistas y torturas; "Los Hijos de Satán", responsables de los asesinatos de Sharon Tate y el matrimonio La Bianca, dirigidos por el terrible Charles Manson (a) "Satán"; el sui­cidio multitudinario de 900 miem­bros de la secta "Templo del Pue­blo", en 18 de noviembre de 1978, en La Guyana, víctimas del veneno que, en parodia de comunión, admi­nistró su jefe y fundador Jim Jones, previo matar a cuantos se negaron a morir voluntariamente. Y, por úl­timo, el exterminio del matrimonio compuesto por Al Mílís y su esposa Jonnie, perpetrado por autores desconocidos en marzo de 1980 en Berkeley (USA), fugitivos del referido Jones, quienes habían fundado a su vez en dicha ciudad el Centro de Li­bertad Humana con un nuevo cre­do religioso.

Existe una tendencia en estos "fa­bricantes de sectas" exótico-místicas de buscar, como base o pilar fun­dacional de las mismas, a miem­bros de sus familias, o como holocausto ofrecido a sus falsos dioses. Así aconteció con la inmolación de unas mujeres en el caso de "Los Hijos de Dios", y con la elevación al "Episcopado" por el pastor David Berg de sus descendientes en "Los Niños de Dios". Mas he aquí otro aspecto ofrecido por esa particula­ridad: el del yugoeslavo Miroslav Kolac, de cuarenta y seis años, re­sidente en Melbourne, a cuya ciudad australiana llegó procedente de Ale­mania.

La casa donde habitaba con su esposa y ocho hijos, de edades comprendidas entre los veintiún y dos años, la había cercado con una valla de cuatro metros y medio de altu­ra, pintada de color plateado. Esta­ba dotada de focos y reflectores para evitar toda evasión nocturna de aquéllos, que permanecían encerrados desde hacía diez años te­niendo incluso clavadas las venta­nas. Fueron liberados en un autén­tico asalto que realizó la Policía en septiembre de 1980. El referido Kolas pertenecía, jun­tamente con otros cuarenta adeptos de la misma ciudad, a una secta denominada "Yo soy", que prescri­bía evitar todo contacto con el mun­do exterior. Tenía como símbolo una estrella de diez puntas con ojos en cada una de ellas, apareciendo junta con otros extraños signos en las vallas y puertas de la "forta­leza" de Kolac.

La perturbadora acción de algu­nas sectas en ciertas mentes, aptas para admitir lo irreal o imposible, conduce a veces a las más insospe­chadas situaciones que alteran el normal desenvolvimiento de los he­chos, como el acaecido en el verano de 1978 en la localidad inglesa de Ayiesbeare. Una niña, Genette Tate, cuando montada en su bicicleta repartía los periódicos, fue secuestra­da por un hombre que conducía un coche Triumph, sin que se volviese a tener noticias de la pequeña. La intervención oficiosa de un Guru, de la Meditación Trascendental, embaucó a los padres de la desapa­recida, diciéndoles que la misma fue sustraída por "seres extraterres­tres", que aseguró la devolverían una noche. Luego de angustiosa es­pera durante varias de aquellas, la niña no volvió a aparecer.

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